El pasado 11 de marzo, Casal La Verna volvió a vivir una de esas jornadas que revelan el verdadero sentido de una casa abierta al encuentro. Hasta aquí llegó la asociación Hora de Dones, un colectivo muy querido en Pallejà que promueve espacios de participación y convivencia entre mujeres del municipio. Su visita no fue simplemente una actividad programada: fue, sobre todo, una experiencia de encuentro humano alrededor de la palabra, la cocina y la mesa.

La propuesta combinaba una breve charla con un taller culinario, pero pronto quedó claro que lo esencial no estaba solo en el contenido de la sesión, sino en el clima que se generó entre las personas que participaron. Poco a poco, la cocina se fue llenando de manos que preparaban ingredientes, de conversaciones que nacían con naturalidad y de esa complicidad tranquila que surge cuando la gente se siente cómoda en un mismo espacio.

Dolors, Montse y Carme condujeron el taller con cercanía y buen humor, contando también con la ayuda de Cai. Entre todos se elaboró un menú sencillo y cuidado: canelones de calabacín rellenos de espinacas y ricotta, salmón con cítricos y pistachos, y piña con crema. Cada plato fue tomando forma en medio de comentarios, preguntas, pequeñas bromas y el intercambio espontáneo de experiencias culinarias.

Sin embargo, lo que quedó en la memoria de quienes participaron no fue únicamente el resultado final de las recetas. Lo que realmente marcó la tarde fue la atmósfera compartida. Cocinar juntos se convirtió en un gesto de convivencia; hablar mientras se preparaban los alimentos permitió que surgieran historias, recuerdos y nuevas relaciones. En ese movimiento sencillo —cortar, mezclar, probar— se fue tejiendo algo más profundo: un espacio de comunidad.

Casal La Verna fue precisamente el escenario adecuado para que esto ocurriera. Su vocación como casa abierta a las personas encuentra su expresión más clara en momentos como este, donde la vida cotidiana se convierte en un lugar de encuentro. La mesa compartida, lejos de ser un mero final de la actividad, se transformó en el símbolo de una experiencia vivida entre todos.

Al concluir la jornada, el ambiente que quedaba en la casa era el de una alegría tranquila, de esas que nacen cuando el tiempo se ha dedicado a estar juntos de verdad. Agradecemos sinceramente a la asociación Hora de Dones su presencia y su manera cercana de dinamizar este encuentro. Su visita recordó algo muy sencillo y, al mismo tiempo, muy valioso: que los espacios de convivencia siguen siendo necesarios para fortalecer los vínculos entre las personas.

En Casal La Verna creemos que estas pequeñas experiencias tienen un valor especial. Cuando una casa se llena de voces, de trabajo compartido y de conversaciones sinceras, deja de ser solo un lugar para convertirse en un punto de encuentro vivo dentro de la comunidad.

A veces, basta con una cocina encendida y una mesa preparada para que el encuentro suceda.

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