En 1934, el Sr. Seix Barral quiso fundar un colegio para recordar a su esposa Dña. Mercedes Bonastre, en su pueblo natal, Pallejá (Barcelona), encargándose él mismo de su construcción.
Una vez terminadas las obras, lo ofreció a la Congregación, que lo aceptó. Se inauguró el 12 de enero de 1936. La actividad fue breve, porque a los 6 meses estallaba la Guerra Civil. Finalizada esta, volvió a funcionar el colegio que tuvo que ser reconstruido. Se cerró en 1978 por falta de alumnado tras 42 años de labor docente. Esta fue la primera presencia de la Congregación en la localidad de Pallejá. Pero las hermanas continuaron su presencia en el pueblo porque unos años antes se había trasladado el Noviciado a esta localidad al haber encontrado un lugar idóneo para la formación de las novicias: un edificio de reciente construcción que, por diversos motivos, no había sido habitado por sus propietarios. Contaba con unas vistas privilegiadas de los pueblos cercanos, una construcción sólida de solo un piso con espacios ajardinados y amplia huerta.
Los espacios de la casa se adaptaron para una finalidad religiosa y, una vez acabadas las obras de remodelación, entre el 30 de abril y el 2 de mayo de 1964, se trasladaron los muebles y se preparó la casa para ser habitada por las hermanas.
Al fin, llega el día esperado. El 6 de mayo a las 7:30 am, salen las hermanas de Capellades. Al llegar, entusiasmadas recorrieron cada palmo de lo que sería su nueva casa. La inauguración estuvo a cargo del Sr. Arzobispo, Gregorio Modrego. Además, participaron el párroco de Pallejá, el alcalde, hermanas y alumnas de diferentes puntos de Catalunya, entre otros.
En 1979 dejó de tener uso exclusivo como Noviciado y se amplió su misión: se abrió a la gente como Casa de Espiritualidad con el nombre de CASAL LA VERNA. Ha sido este el apostolado de las hermanas, desde entonces: acercar las personas a Dios a través del silencio y la oración, desde la espiritualidad franciscana.